
Una gran pizza merece una gran compañera. Y aunque el vino tiene su lugar, en México vivimos una edad de oro de la cerveza artesanal que combina con la pizza como pocas cosas en el mundo. Esta es tu guía para maridar como experto.
Por qué la cerveza y la pizza se entienden tan bien
La carbonatación de la cerveza limpia el paladar entre mordida y mordida, el amargor corta la grasa del queso y las notas de malta dialogan con el dorado de la masa fermentada. Es una amistad natural: cada una hace brillar a la otra.
Qué estilo va con cada pizza
- IPA: su amargor cítrico domina los sabores intensos. Perfecta con la Triple Corte.
- Lager o pilsner: ligera y limpia, deja brillar a los clásicos como la Oncerita.
- Ámbar o roja: su malta dulce abraza ingredientes ahumados. Ideal con la Serrazul.
- Stout o porter: notas a café y chocolate para las pizzas más atrevidas como la Micelio Urbano.
- Cerveza de trigo: fresca y cítrica, hace equipo con la Aloha Once y sus notas dulces.
El truco del maestro
Sirve la cerveza fría pero no helada: entre 6 y 8 grados libera más aromas. Y respeta la regla de intensidad: sabores fuertes piden cervezas fuertes, sabores delicados piden cervezas suaves. Si igualas la intensidad, nunca fallas.
La próxima vez que pidas tu 11ONCE, abre tu artesanal favorita y descubre que dos cosas buenas juntas son mucho más que la suma de sus partes.